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Enero 16. 2012
UNA VIDA SOLITARIA
  • "Nació en un pueblecito, hijo de una campesina.
    Creció en otro pueblito donde trabajó de constructor hasta que tuvo treinta años.
    Después, y por tres años, fue predicador ambulante.

  • Jamás escribió libro alguno.
    Nunca tuvo un cargo público.
    Nunca tuvo familia o casa.
    Nunca fue a la universidad.
    Nunca viajó a más de 300 kilómetros de su lugar de nacimiento.
    Nunca hizo nada de lo que se asocia con la "grandeza".
    No tenía más credenciales que a sí mismo.
  • Sólo tenía 33 años cuando la opinión pública se volvió en su contra. Sus amigos lo abandonaron. Fue entregado a sus enemigos que hicieron burla en un juicio.
    Fue crucificado entre dos ladrones.
    Mientras agonizaba, sus verdugos se jugaron sus vestidos, la única posesión que tenía...
    Cuando murió fue enterrado en una tumba prestada por un amigo.
  • Han pasado veintiun siglos, y hoy es la figura central de nuestro mundo, factor decisivo del progreso de la Humanidad.
    Ninguno de los ejércitos que desfilaron,
    Ninguna de las armadas que navegaron,
    Ninguno de los parlamentos que se reunieron,
    Ninguno de los reyes que reinaron,
    NI TODOS ELLOS JUNTOS, han cambiado tanto la vida del Hombre en la tierra como esta VIDA SOLITARIA.



  • Enero 2. 2012
    LOS REYES MAGOS DEL HOSPITAL
  • Se acercaba la Navidad y Carmen, la abuelita más anciana de la planta, empeoraba día tras día. Estaba en la cama, inmóvil, y pasaba las horas mirando fijamente a la puerta, con la remota esperanza de que sus tres hijos vinieran a despedirse de ella.
  • Se diría que el frágil hilo de la vida no se podía romper si no abrazaba antes a sus hijos, que se fueron de casa hace años. Carmen preguntaba una y otra vez a las enfermeras:
    - ¿Qué será del mayor, que se fue a buscar trabajo a la ciudad, y no volvió al pueblo?
    - ¿Qué hará el segundo, que me dijo que se iba con su hermano?
    - Y mi pequeña ¿habrá encontrado una casa para servir? ¿Por qué no me ha llamado estos dos últimos años? ¿Les habrá pasado algo?
  • Las enfermeras y las auxiliares animaban a Carmen y le repetían que, cuando sus hijos supieran que ella estaba en el Hospital, vendrían a verla, y ella podría morir tranquila. Pero pasaban los días, y la puerta de la habitación sólo se abría cuando el personal entraba a cuidarla o cuando el Capellán le llevaba la comunión y charlaba con ella.
  • El día de Nochebuena la enfermera le anunció que, por fin, sus hijos habían llamado por teléfono para decir que vendrían a pasar esa noche con su madre. Carmen pidió que la peinaran bien y le pusieran la toquilla nueva, para recibirlos lo más guapa posible.
  • De repente se abrió la puerta y entraron… ¡los Reyes Magos! Reconoció a sus hijos, aunque los encontró francamente cambiados. Al mayor le sentaba bien ir vestido de rey negro, incluso había engordado bastante desde que se fue del pueblo. El segundo, con su barba blanca parecía más mayor, pero pensó que era la barba lo que le envejecía. Y su niña... ¡Qué guapa estaba con esa barba rubia y esas enormes cejas haciendo juego!
  • Los tres Reyes se pusieron en torno a la cama, acariciaron y besaron a la abuela, le pidieron perdón por no haber dado señales de vida, y le aseguraron que los tres estaban bien, que habían encontrado trabajo y que, si se ponía buena, la llevarían a la ciudad para que viviera con ellos.
  • Carmen les decía:
    - ¡Cómo habéis cambiado! ¡Cuánto os quiero! Ahora sí puedo morir tranquila.
    Sonreía, lloraba y reía con infinita ternura. Cerró los ojos, parecía que se estaba quedando dormida, pero poco después exhaló el último suspiro. Los tres la acariciaron y salieron de la habitación.
  • En la puerta se quitaron las barbas y los trajes. A los tres Reyes Magos: el médico, el celador y la enfermera, también se les escapó una lágrima de emoción por haber ayudado a la abuela Carmen a morir, sustituyendo a unos hijos que la droga había destrozado.
  • Una vez más, el personal del Hospital había conseguido que se produjera uno de esos milagros que ocurren en Navidad.
    Marifé Ramos

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